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Los clientes

  • Writer: Gustavo Estrada
    Gustavo Estrada
  • Jun 16
  • 2 min read



En nuestra industria existe una conversación que parece eterna.


Los clientes no valoran el diseño.

Los clientes siempre quieren descuentos.

Los clientes se van con el más barato.

Los clientes piden cambios infinitos.

Los clientes creen que saben más que los expertos.


Y puede que muchas veces sea cierto.


Pero hay una pregunta incómoda que rara vez nos hacemos:


¿Quién les enseñó que podían hacerlo?


Porque ningún cliente nace sabiendo cómo contratar servicios creativos.


Aprende.


Aprende de cada estudio que le regaló trabajo para ganar una cuenta.

Aprende de cada agencia que aceptó cambios ilimitados.

Aprende de cada profesional que rebajó sus honorarios sin defender su valor.

Aprende de cada proveedor que dijo sí cuando debía decir no.


Muchas de las conductas que hoy criticamos son comportamientos que la propia industria ayudó a construir.


Cuando aceptamos trabajar sin un brief.

Cuando iniciamos proyectos sin contrato.

Cuando hacemos propuestas gratuitas para competir.

Cuando dejamos que la estrategia se convierta en una simple ejecución.

Cuando cedemos para cerrar una venta.


Quizá resolvemos una necesidad inmediata.


Pero también estamos creando un problema futuro.


Porque cada concesión se convierte en una expectativa.

Y cada expectativa termina convirtiéndose en una regla.


Después llegan las quejas.


Nos quejamos de clientes que no respetan procesos que nosotros mismos nunca exigimos.

Nos quejamos de que no valoran nuestro trabajo cuando fuimos nosotros quienes le pusimos precio de commodity.

Nos quejamos de que deciden por nosotros cuando renunciamos a nuestro rol de asesores para convertirnos en simples ejecutores.


La profesionalización de nuestra industria no depende únicamente de los clientes.


Depende de nosotros.


De tener la ética para defender nuestro trabajo.

De tener la disciplina para establecer límites claros.

De tener la capacidad de vender valor en lugar de regalarlo.

De tener el carácter para decir que no cuando sea necesario.


Porque la confianza no se construye cediendo.


Se construye liderando.


Y cuando lideramos, los clientes también mejoran.


Al final, quejarnos cambia muy poco.


Pero educar, establecer reglas claras y actuar con profesionalismo puede cambiar una industria completa.

 
 
 

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